NECROLÓGICA

TEXTO ÍNTEGRO DEL ARTÍCULO PUBLICADO EN LA REVISTA MERCERÍA ACTUALIDAD EN MARZO DE 1997.

 

D. JOSÉ ORIOL SOLÉ, UN VIDA DEDICADA A LOS BOTONES

 

El pasado 20 de Enero fallecía en Barcelona a los 73 años de edad D. José Oriol Solé, fundador de BOTONDOR, una firma con cerca de medio siglo de tradición en la industria de fabricación de botones.

La vida del señor Oriol siempre estuvo ligada a los botones y demás complementos para el vestir. A los dieciséis años tuvo su primer contacto con los botones ya que empezó a trabajar en un almacén de mercería llamado "Rivera y Aldomá", uno de los más importantes en aquella época y ahora ya desaparecido.

Con el propósito de mejorar, posteriormente pasó a trabajar en la firma Mercería Santa Ana, donde pronto llegó a ser encargado de la sección de los botones. De esta época contaba muchas anécdotas. Decía que cuando estaba en la venta al detalle, tenía su mostrador lleno de modistas esperando a que Oriol les atendiera, mientras que había otros dependientes libres para poder hacerlo. También contaba que pronto tuvo a los representantes de la venta al mayor de modistería a su cargo, siendo él el responsable de la gestión de los pedidos.

El afán de superación, juntamente con la experiencia adquirida en el desarrollo de estas labores y el profundo conocimiento que alcanzó del producto le permitieron en el año 1950 crear su propia empresa. En aquellos tiempos contaba con 50.000 pesetas que invirtió montando un taller para la fabricación de botones. Aquel dinero no le bastó, sino que cuando terminó de instalarlo contaba las deudas que había contraído.

A lo largo de su trayectoria como industrial vivió día a día la evolución del producto, siempre íntimamente vinculado a la moda.

Eran tiempos difíciles en los que no existía ni maquinaria apropiada ni materia prima adecuada. Uno de los primeros materiales que elaboró fue el "galalith" (un derivado de la caseína extraída a su vez de la leche de vaca) y demás materias naturales tales como por ejemplo el "hueso".

La fabricación era totalmente artesanal. Había que cortar discos que después se pegaban con una cola especial en el cabezal del torno, era todo un arte porque el operario debía "acertar" pegándolo en el centro del mismo, una vez torneado, había que despegarlo y pegarlo otra vez por la otra cara, Los agujeros se hacían también manualmente. También contaba que tenía operarios-fresadores que eran unos artistas y que hacían verdaderas filigranas cogiendo los botones con las manos uno a uno y fresándolos. Posteriormente había que pulirlos y abrillantarlos también manualmente con una polea.

Fueron unos años duros, en los que a las dificultades para conseguir el citado material, por su escasez, se sumaban las restricciones eléctricas. Se vio obligado a instalar un motor de explosión diesel que alimentaba a la dinamo que producía la energía eléctrica para los motores de los embarrados y la iluminación. Al generador le llamaban "la burra", y contaba que las bombillas lucían más con la burra que con la electricidad de la compañía eléctrica. Decía que tenía a un operario que era asturiano y que él era el encargado de poner en marcha el motor por las mañanas.

Del pequeño taller de la calle Fontrodona de Barcelona, de donde tuvo que marcharse ya en aquella época, por hacer demasiado ruido, pasó a otro bastante más amplio en la calle Conde del Asalto y por falta de espacio hace 21 años trasladó la industria a las actuales instalaciones de la calle Ávila de Barcelona.

Aquella forma primaria de trabajar paulatinamente se fue transformando, ya que siempre estuvo muy interesado en poseer maquinaria de vanguardia. El grado de sofisticación actual en maquinaria era inimaginable hace 50 años.

Durante todos estos años mantuvo un trato directo con sus clientes en sus frecuentes viajes. Le gustaba conocer al cliente. La relación personal con ellos era muy cordial y ellos le apreciaban mucho. A través de los años sus clientes se convirtieron en amigos, a los que a menudo iba simplemente a saludar acompañado del representante de zona.

"MIENTRAS EL MUNDO SEA MUNDO SE CONSUMIRÁN BOTONES"

En Junio de 1993 D. José Oriol Solé concedió una larga entrevista a la revista MERCERÍA ACTUALIDAD en la que nos decía, entre otras cosas, que "no hay que temer a las importaciones".

"Después de todas las vicisitudes que he tenido que pasar en cuarenta años, a mi no me preocupan porque se que el servicio que damos es superior y el cliente ya se ha dado cuenta de ello".

Y mostraba su total confianza en el artículo que ha marcado su vida: los botones.

"Mientras el mundo sea mundo y se fabriquen tejidos se seguirán consumiendo botones. Y no podemos olvidar que hoy este artículo está pensado más para embellecer la prenda que para abrocharla".

 

De su talante humano dejaba constancia en las palabras dirigidas a sus clientes:

"Quisiera agradecer a todos, desde las páginas de esta revista, la confianza que nos vienen dispensando. Y esto lo digo tanto por el pequeño cliente como por el industrial y el almacenista".

 

= HACIA EL 50 ANIVERSARIO =

La vida sigue y BOTONDOR, ya cerca de su cincuenta aniversario, apuesta fuerte hacia el futuro de la mano de los dos hijos de su fundador, Jordi y Javier Oriol Más, quienes en los años de trabajo al lado de su padre han adquirido una experiencia que hoy les permite plantearse un futuro optimista y plenamente viable.

A la próxima constitución de la sociedad limitada BOTONDOR, S.L. se suman una serie de proyectos hoy en estudio. A modo de anticipo de ellos cabe mencionar la compra ya en el mes de Septiembre de dos nuevas máquinas y el establecimiento de un stock permanente de materias primas para poder garantizar un servicio más rápido al cliente.

 




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